De origen preincaico, la “Ciudad Rosada o de las Siete Maravillas” conserva valiosas construcciones coloniales que la convierten en un reducto del pasado y de la arquitectura virreinal del altiplano. Rodeada de bosques de queñoales (un árbol andino) y puyas de Raimondi, Lampa –capital de la provincia del mismo nombre- conserva un bonito núcleo urbano, con centenarias casonas pintadas de rosa (de ahí su apelativo); mientras que lo de las “Siete Maravillas”, hace referencia a sus monumentos y patrimonio histórico.
Uno de los lugares de mayor interés es la iglesia de Santiago Apóstol, declarada Monumento Nacional en 1941. Este edificio colonial de tres cuerpos fue construido entre 1675 y 1685, con sillar rosado y cal y canto.
En su interior sobresale el púlpito tallado, semejante al de San Blas, en el Cusco; la Capilla de la Piedad que alberga una preciosa réplica de la escultura del mismo nombre, tallada por el famosísimo Miguel Ángel Buonarroti; y una excepcional imagen conocida como el Cristo en Cuero.
Otra lugar de visita indispensable es el puente colonial, uno de los más hermosos de la región. Con tres arcos de cal y canto, fue construido en 1845 con piedras y revestimiento de sillar. Tiene 4 metros de ancho y 77,5 metros de longitud.
En los alrededores de Lampa –a 5 kilómetros- hay que conocer la cueva de Lenzora, con pinturas rupestres de 3 mil años de antigüedad.
Se encuentra a 80 kilómetros de Puno y a 33 kilómetros de Juliaca.
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