se encuentra a 79 kilómetros al sur de Puno y es llamada la “Pequeña Roma de América o la Roma Aimara” por los cuatro templos católicos de su centro urbano y por haber sido un importante bastión de los misioneros jesuitas.
Capital de la provincia de Chucuito, fue fundada en 1534 por religioso dominicos, orden que sería reemplazada tiempo después por los jesuitas, quienes crearon un centro de preparación de misioneros en Juli. Al término de sus estudios, los religiosos eran enviados a Bolivia y Paraguay, donde difundían la palabra de Dios.
La presencia jesuita generó una intensa vida cultural y religiosa. Por esta razón, en Juli se instaló la segunda imprenta del virreinato del Perú en 1599; pero los mayores atractivos de la ciudad, son sus bellas iglesias virreinales.
Iglesias como la de San Pedro o la de San Juan de Letrán. La primera es de estilo barroco y fue construida en el siglo XVI por los dominicos (ellos la llamaban Santo Tomás); la otra atesora hermosos lienzos que habrían sido elaborados por Bernardo Bitti, reconocido artista jesuita.
Hay dos templos más pero su estado de conservación no es el óptimo. Sin embargo hay que darle un vistazo a la iglesia de Santa Cruz (con su fachada de tres cuerpos y columnas de estilo corintio) y La Asunción (construida en 1620).
Otros vestigios arquitectónicos coloniales son la casa de Zavala o la Inquisición, ubicada en la plaza Mayor.
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