su arquitectura colonial, sus reconfortantes baños termales y fantásticas formaciones rocosas esculpidas por la naturaleza, hacen de la capital de la provincia de Melgar, un destino capaz de satisfacer las inquietudes viajeras, de quienes recorren los 137 kilómetros que la separan de Puno.
En la ciudad destaca la Catedral de imponente fachada barroca mestiza. El templo, edificado con piedra de cantera y clara influencia cusqueña, deslumbra por sus dos macizas torres.
Bajo la advocación de San Francisco de Asís, fue ascendida a Catedral en 1959, al establecerse el obispado de Ayaviri.
El itinerario viajero no debe ignorar la visita a los baños termales de Pojpojquella, a 5 cuadras de la plaza de Armas. Y, en los alrededores urbanos, hay que echarle un vistazo al cañón de Tinajani, el “Baño del Diablo” en español, singular formación rocosa en la que se observan extrañas figuras antropomorfas. Se encuentra a 12 kilómetros de Ayaviri.
Antes de empezar sus excursiones o, quizás, para cerrarlas con broche de oro, anímese a probar el cancacho, un delicioso cordero asado, excluyente e infaltable en esta tierra.
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